Ese día iba dispuesto a terminar mi relación con luisa, salí de mi casa a la casa de ella, cuando llegue allá ella me recibió, en una pijama muy sensual, no me pude resistir ante sus encantos y caí en ellos como un niño chiquito frente a un caramelo.

Después de ese encuentro romántico entre ella y yo, llego el momento de decirle a que venía, empiezo a decirle que durante estos dos años que llevamos la he pasado muy bien, pero que tenían que terminan, porque no estaba dispuesto a perder a mi esposa

Luisa se puso histérica empezó a gritar a tirarme cualquier cosa que tuviera a la mano, yo intentaba calmarla pero no pude así que decidí dejarla ahí sola hasta que se le pasara la rabieta y pudiera hablar otra vez con ella.

Salí de la casa de ella cuando sentí que alguien me estaba siguiendo, pensé que era alguien que había mandado Ana María para seguirme, así que fui a enfrentarlo y hablar con él a ver qué era lo que quería.

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